LO QUE TRATAMOS

Tratamiento de las fobias

En Paracelsus Recovery combinamos terapias clásicas y de vanguardia para ayudarle a superar su fobia. Nuestros terapeutas adaptan su tratamiento para ofrecerle estrategias duraderas con las que gestionar su fobia, devolviéndole el control y permitiéndole vivir una vida más serena y plena.

Una fobia se produce cuando una persona experimenta un miedo debilitante hacia una situación, un objeto, una sensación, un lugar o un animal. Las fobias constituyen un tipo de trastorno de ansiedad que puede repercutir negativamente en la vida, las relaciones, la carrera profesional y la salud de la persona.

Cuando una persona que sufre una fobia se enfrenta a la experiencia que le provoca miedo, se desencadenan niveles elevados de estrés y ansiedad. El individuo se aterroriza ante la idea de que va a morir y su cuerpo responde liberando grandes cantidades de hormonas de lucha o huida. Ese miedo al peligro puede tener un origen interno —por ejemplo, si alguien teme los acantilados, puede deberse a que cada vez que se encuentra ante uno experimenta pensamientos intrusivos de saltar— o externo, como en el caso de quien teme subir a un avión por temor a que se estrelle. 

Una fobia es un tipo de trastorno de ansiedad en el que la ansiedad de la persona se «localiza» en una experiencia u objeto, lo que aporta un nivel paradójico de alivio (saber dónde reside el peligro resulta más tolerable para nuestro cerebro subconsciente que una ansiedad flotante). Aunque indudablemente son complicadas y exigentes, las fobias responden muy bien al tratamiento. Con la atención y el apoyo adecuados, cualquier persona puede superar una fobia (también usted).

Fobias específicas:

Ejemplos habituales de fobias específicas son los aviones, las tormentas, las alturas, la sangre, los perros, los insectos, los tiburones, el vómito y los payasos. Suelen estar focalizadas en un único objeto o experiencia.

Fobias complejas:

Las fobias complejas suelen resultar más angustiosas que las simples y normalmente se desarrollan durante la edad adulta. Están provocadas por una ansiedad profundamente arraigada en torno a una situación o experiencia concreta. Los dos tipos principales de fobias complejas son las fobias sociales o ansiedad social y la agorafobia, que es el miedo a situaciones de las que resultaría difícil escapar, como ascensores, espacios abiertos, espacios pequeños, transporte público o zonas concurridas. La claustrofobia, que es el miedo a quedarse atrapado en un espacio cerrado, también es una fobia compleja.

Las fobias no obedecen a una causa única, sino que son el resultado de numerosos factores interrelacionados. Entre ellos pueden encontrarse la vulnerabilidad genética, conductas aprendidas de un progenitor o cuidador y experiencias traumáticas. Por ejemplo, si un niño pierde a un progenitor a una edad temprana, es posible que no sea capaz de gestionar el duelo y, como consecuencia, puede desarrollarse una fobia como mecanismo inconsciente de afrontamiento de ese acontecimiento traumático. El niño puede evitar la fobia, pero no su duelo.

Una persona que sufre una fobia normalmente no experimenta síntomas de ansiedad hasta que entra en contacto con el origen de su fobia. En casos extremos, basta con pensar en el desencadenante para sentir una ansiedad intensa. Las fobias también pueden agravarse con el tiempo y «absorber» otros objetos o experiencias dentro de su vórtice de miedo, lo que significa que la vida de la persona puede volverse cada vez más restringida a medida que el miedo crece. Entre los síntomas de las fobias se incluyen: 

  • Miedo o ansiedad intensos: sentir una angustia profunda al enfrentarse al origen de la fobia. 
  • Evitación: organizar la propia vida de manera que se eluda la fobia.
  • Crisis de pánico: episodios súbitos de miedo intenso al encontrarse con el origen de la fobia, que pueden incluir síntomas como dificultad para respirar, taquicardia o mareo.
  • Ansiedad anticipatoria: preocupación o temor extremos ante la posibilidad de encontrarse con la situación o el objeto fóbico, incluso cuando no están presentes. La amenaza imaginada es muy superior a cualquier amenaza real que pueda suponer la fobia.
  • Pensamientos intrusivos: pensamientos persistentes y angustiantes sobre el objeto o la situación fóbica que resultan difíciles de controlar. 
  • Aumento de los desencadenantes fóbicos: la fobia se amplía, p. ej., lo que antes era una fobia a los espacios públicos como los recintos deportivos se ha convertido en la incapacidad de tomar taxis o ascensores.

Otros síntomas incluyen:

¿Cuáles son los síntomas psicológicos de las fobias?

  • Sensación de fatalidad inminente al pensar en el estímulo fóbico o al enfrentarse a él.
  • Incapacidad para concentrarse debido a pensamientos intrusivos sobre el miedo.
  • Sensación de desconexión de la realidad durante los episodios de miedo intenso.
  • Pensamiento catastrofista: creer que ocurrirá el peor desenlace posible.
  • Miedo a perder el control o a volverse loco al enfrentarse a la fobia.

¿Cuáles son los síntomas físicos de las fobias?

  • Taquicardia o palpitaciones.
  • Dificultad para respirar o hiperventilación.
  • Sudoración o escalofríos.
  • Mareo o sensación de desmayo.
  • Opresión o dolor en el pecho.

¿Cuáles son los síntomas conductuales de las fobias?

  • Evitación completa del objeto o la situación temida.
  • Angustia en las actividades cotidianas debido al miedo o la ansiedad constantes.
  • Necesidad de tranquilización o búsqueda de medidas de seguridad, como ir siempre acompañado.
  • Inquietud o nerviosismo cuando se está cerca del desencadenante fóbico.
  • Preparación excesiva o rituales para evitar encontrarse con el estímulo temido.

Cada uno de estos síntomas puede variar en gravedad y manifestarse de manera distinta en cada persona, pero todos contribuyen a los efectos debilitantes de las fobias.

Cómo tratamos las fobias

No podemos detallarle con exactitud en qué consistirá su estancia de cuatro semanas, porque nuestros pacientes no siguen una vía de tratamiento predefinida. Cada persona que llega a Paracelsus Recovery recibe un plan de tratamiento a medida, con jornadas estructuradas cuidadosamente para incluir un conjunto de elementos terapéuticos adaptados con precisión a sus miedos y desencadenantes específicos.

Estas terapias están diseñadas para complementarse entre sí, garantizando que se atienda cada faceta de su salud física, emocional y psicológica. Consulte más detalles a continuación.

Nuestro enfoque considera a la persona en su totalidad: mente, cuerpo y alma

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Foco sobre las fobias